
Recapitulando mi aventura de ser Maestro, me hizo recordar algunas vivencias de novato, de alumnos inclusive de mayor edad que me confrontaban, si dominaba la asignatura, o me comparaban con otro Maestro de más experiencia que explicaba sin tantos rodeos la misma clase. Recuerdo que por ser maestro nuevo, me sentía aislado de los otros compañeros, con temor de preguntar como se llenaban los formatos de reporte de actividades en ese entonces. Me sentía confundido ante los problemas de aprovechamiento y sentimientos de conquista no alcanzados. Tener que adecuar el nivel de enseñanza al nivel medio superior, inclusive programar cursos de nivelación para mejorar el nivel de los alumnos de nuevo ingreso, que hasta la fecha es un problema que no hemos superado. En ocasiones me ví en la necesidad de aplicar el reglamento escolar ante situaciones en las cuales no podía controlar la disciplina de algunos alumnos problema.
Através de los años he emprendido que una buena planeación en las clases, deja la satisfacción de una clase productiva. Aprendí a ser Maestro por ensayo y error como muchos, vivía con mucha presión aparentando tener todo bajo control. La seguridad de uno mismo se basa en la autoestima propia y esto nos provee el dominio del espacio y del grupo, tomando como base la comunicación; para hacer que los alumnos sientan y vivan la clase y de esta manera hacerlos reflexionar. Hacerlos pensar que es importante tomar decisiones, sobre posibles soluciones a una situación o problema planteado. Es importante valorar nuestro trabajo cuando existe el compromiso de apoyar a nuestros jóvenes en su preparación. La motivación es un extra que se le hace sentir al joven para que manifieste la necesidad de aprender. En cada curso convivo con jóvenes diferentes, compartimos ideas, dinámicas de trabajo y me contagian de su entusiasmo y me llenan de energía.
Concluyendo sobre el texto es gratificante cuando se llega al grado de ser un Maestro con una Actitud de Servicio, Maestro de Humanidad y Facilitador de Conocimientos. Parte de la experiencia docente nos sugiere: formas adecuadas de expresiones, gestuales, audiovisuales y verbales para conducir la clase; además de saber escuchar y preguntar oportunamente. Identificar a nuestros alumnos y comprenderlos en sus limitaciones mejora el proceso de enseñanza/aprendizaje y manteniendo una actitud de Autocrítica en nuestro quehacer educativo, denota nuestras fortalezas y debilidades que ayudan a depurar nuestro estilo docente dejando atrás viejas practicas que no funcionan.

Hola Juan Carlos
ResponderEliminarQue interseante participación "Maestros cona ctitud de servicio, con humanidad y facilitador de conocimientos"
Me pregunto cuántos de nosotros tenemos estas virtudes..... pocos, pues nos concretamos a impartir conocimientos sin valorar el lado humano del alumnos.
Saludos
Claudia